a una.
La superioridad de Inglaterra no se debió al empleo de la fuerza militar, sino al hecho de que fue capaz de impedir el empleo de la fuerza militar en su contra; y la necesidad de hacerlo así surgía del motivo que tenía Napoleón para amenazarla.
De no haber existido este motivo de agresión —moral o material, justo o equivocado—, la Gran Bretaña, sin fuerza alguna en absoluto, habría sido más segura y más próspera de lo que fue; no habría estado gastando un tercio de sus ingresos en la guerra, y su campesinado no se habría estado muriendo de hambre.
De idéntica naturaleza a la observación del Times es la crítica del Spectator, que dice así: