- el enorme crecimiento del socialismo —relativamente mucho mayor que cualquiera que hayamos visto desde entonces— y * el inmenso estímulo dado a
Tal vez ninguna tesis sea más común entre los defensores de la guerra que esta: que, aunque uno no pueda justificar en un sentido estrictamente económico una empresa como la de 1870, el estímulo moral que la victoria dio al pueblo alemán se acepta como un beneficio incalculable para la raza y la nación.
Sus supuestos efectos al lograr una solidaridad nacional, al estimular el sentimiento patriótico y el orgullo nacional, al borrar las diferencias internas y Dios sabe qué más, son afirmaciones de las que me he ocupado con mayor extensión en otra parte, y aquí solo deseo señalar que toda esta retórica ampulosa no resiste la prueba de los hechos.
Los dos fenómenos recién mencionados —el progreso extraordinario del socialismo y el estímulo enorme dado a la emigración durante los años que siguieron inmediatamente a la guerra— desmienten todas las afirmaciones en cuestión. En 1872-1873, los mismos años en los que el estímulo moral de la victoria y el estímulo económico de la indemnización debieron haber retenido en casa a todo alemán apto para el servicio, la emigración, en relación con la población, fue mayor de lo que ha sido antes o después; las cifras para 1872 fueron de 154 000 y para 1873 de 134 000.24
Y en ningún período desde la década de 1850 la lucha política interna fue tan encarnizada; fue un período de represión, de proscripción por un lado y de odio de clases por el otro: "la edad de oro del sargento instructor", como lo ha llamado algún alemán.
Se responderá que, después de la primera década, el comercio de Alemania ha mostrado una expansión que no ha mostrado el de Francia. Aquellos que están hipnotizados por esto, ignoran por completo y