Y no los cederá, porque si lo hiciera equivaldría simplemente a sustituir el poder y la grandeza británicos por el poder y la grandeza de alguna otra nación, de la cual está seguro de que no haría más por el bienestar de la civilización en su conjunto de lo que él está dispuesto a hacer. Está convencido de que no puede ceder en la carrera armamentista, del mismo modo que como hombre de negocios o como fabricante no podría ceder ante su rival en la competencia comercial; que debe batirse por su salvación en las condiciones tal como las encuentra, puesto que no las ha creado y no puede
Admitiendo sus premisas —y estas premisas son los axiomas universalmente aceptados de la política internacional en todo el mundo—, ¿quién podrá decir que se equivoca?
# CAPÍTULO II
# LOS AXIOMAS DEL ARTE DE GOBERNAR MODERNO
¿Son inatacables los axiomas precedentes?—Algunas declaraciones típicas de estos—Sueños alemanes de conquista—El Sr. Frederic Harrison sobre los resultados de la derrota de las armas británicas y la invasión de Inglaterra—Cuarenta millones hambrientos.
¿Son indiscutibles los axiomas expuestos en el último capítulo?
¿Es verdad que la riqueza, la prosperidad y el bienestar de una nación dependen de su poder militar, o tienen necesariamente algo que ver con él?
¿Puede una nación civilizada obtener ventaja moral o material mediante la conquista militar de otra?