y fortalecer la postura de Bernhardi. Su política, originalmente errónea, se ha vuelto relativamente acertada, porque sus argumentos han sido respondidos con la fuerza. Pues el silencio de sus posibles críticos alentará aún más a los de otras naciones que se consideren amenazados por este tipo de opinión en Alemania a aumentar sus armamentos; y estos aumentos tenderán aún más a fortalecer la escuela de Bernhardi y a silenciar aún más a sus críticos.
El proceso mediante el cual la fuerza tiende a aplastar a la razón es, por desgracia, acumulativo y progresivo. El círculo vicioso solo puede romperse mediante la introducción en alguna parte del factor de la razón.
Y esta es precisamente, insisten mis críticos, la razón por la cual no necesitamos hacer otra cosa que concentrarnos en los instrumentos de la fuerza!
La actitud casi invariablemente adoptada por el hombre de la calle en toda esta discusión es más o menos la siguiente:
"Lo que, como hombres prácticos, tenemos que hacer, es ser más fuertes que nuestro enemigo; lo demás es teoría, y no importa."
Bueno, el resultado inevitable de semejante actitud es la catástrofe. Nos conduce no hacia, sino alejándonos de, la solución.
En la primera edición de este libro escribí: