El suelo movedizo de los argumentos proselitistas de la guerra—La brecha cada vez más estrecha entre los ideales materiales y morales—Las causas no racionales de la guerra—Falsas analogías biológicas—La verdadera ley de la lucha del hombre: lucha con la Naturaleza, no con otros hombres—Esbozo del avance del hombre y su principal factor operativo—El progreso hacia la eliminación de la fuerza física—La cooperación a través de las fronteras y su resultado psicológico—Imposibilidad de fijar límites a la comunidad—Dichos límites se expanden irresistiblemente—Ruptura de la homogeneidad del Estado—Los límites del Estado ya no coinciden con los conflictos reales entre los hombres.
Aquellos que hayan seguido de cerca la defensa de la paz en los últimos años habrán observado un curioso cambio de postura por parte de sus oponentes. Hasta hace muy poco, dado que la mayor parte de la defensa de la paz se basaba en argumentos morales y no materiales, los pacifistas solían ser criticados por considerárseles excesivamente idealistas, sentimentales, ajenos a las duras necesidades de los hombres en un mundo duro de lucha, y dispuestos a exigir demasiado a la naturaleza humana en cuanto a sacrificio altruista y desinteresado en pro de un dogma idealista. Se nos daba a entender que, si bien la paz podía representar un gran ideal moral, las pasiones malvadas y la