En cuanto al segundo punto del crítico, he explicado expresamente que no es el interés real del rival, sino lo que él considera que es su interés real, lo que debe guiar la conducta. La fuerza militar es ciertamente económicamente fútil, pero mientras la política alemana se base en el supuesto del valor económico de la fuerza militar, Inglaterra debe hacer frente a esa fuerza con la única fuerza que puede responderle.
Hace algunos años, el banco de un pueblo minero del Oeste era frecuentemente víctima de asaltos («hold-ups»), debido a que se sabía que la gran compañía minera propietaria del pueblo guardaba allí grandes cantidades de oro para el pago de sus obreros.
La compañía, por lo tanto, comenzó a pagar sus salarios principalmente mediante cheques contra un banco de San Francisco y, mediante un sencillo sistema de compensación, abolió prácticamente el uso de oro en cantidades considerables en el mencionado pueblo minero. El banco nunca volvió a ser atacado.
Ahora bien, la demostración de que el oro había sido reemplazado por libros en aquel banco constituía una obra de defensa tan eficaz como si el banco hubiera gastado decenas de miles de dólares en construir fortalezas y terraplenes, y en montar ametralladoras Gatling alrededor del pueblo.
De los dos métodos de defensa, el de sustituir el oro por cheques era infinitamente más barato y más eficaz.
Aun si las inferencias que extrae el crítico del Spectator fuesen ciertas, lo cual en su mayor parte no son, todavía pasa por alto un elemento importante. Si fuese cierto que el libro implica la «necedad del patriotismo», ¿cómo es eso relevante de algún modo para la discusión, ya que yo también sostengo que las naciones están justificadas en proteger incluso sus necedades contra el ataque de otras naciones?