inmediatamente después de la firma de la paz, a pesar de una guerra que se tragó cien mil vidas y más de diez mil millones (dos mil millones de dólares)». A una conclusión similar llega el profesor Biermer (Fürst Bismarck als Volkswirt), quien señala que el movimiento proteccionista de 1879 se debió en gran medida al resultado del pago de la indemnización.
Esta perturbación de la balanza comercial, sin embargo, fue solo un factor entre varios: la desorganización financiera, una expansión ficticia del gasto que creó una especulación morbosa, precipitaron la peor crisis financiera en Alemania que esta ha conocido en los tiempos modernos. Monsieur Lavisse resume la experiencia de este modo:
Se perdieron sumas enormes de dinero. Si se toma el agregado de los valores cotizados en la Bolsa de Berlín —ferroviarios, mineros e industriales en general—, es en miles de millones de marcos donde hay que estimar el valor de dichos títulos en 1870 y 1871. Pero en Alemania se pusieron en marcha un gran número de empresas de las cuales la Bolsa de Berlín no sabía nada. Colonia, Hamburgo, Fráncfort, Leipzig, Breslau, Stuttgart, tenían todas sus grupos locales de valores especulativos; a los miles de millones hay que sumarles cientos de millones. Estas diferencias no representaban meramente una transferencia de riqueza, pues una gran proporción del capital invertido se perdió por completo, al haberse consumido en gastos mal concebidos y poco atractivos... No cabe la menor duda de que el dinero perdido en estas empresas sin valor constituye una pérdida absoluta para Alemania.
La década de 1870 a 1880 fue para Francia un gran período de recuperación, aunque para varias otras naciones de Europa fue de gran