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nydus/The Great IllusionPublic
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Capítulo I. Exposición de los argumentos económicos a favor de la guerra

Sin embargo, tan poco se comprende la verdadera relación de las Colonias modernas, que le he oído mencionar en conversación privada a un hombre público inglés, cuya posición era tal, además, como para permitirle dar gran peso a su opinión, que uno de los motivos que empujaban a Alemania a la guerra era la proyectada captura de Sudáfrica, con el fin de apoderarse de las minas de oro y, mediante un impuesto del 50 por ciento sobre su producción, asegurarse una de las principales fuentes de oro del mundo.

Al estallar la guerra sudafricana se oyó hablar mucho del papel que las minas de oro desempeñaron al precipitar dicho conflicto. Tanto en Inglaterra como en el continente, se asumió por lo general que la gran Bretaña «iba tras las minas de oro».

Se cruzó una larga correspondencia en el Times de Londres sobre el valor real de las minas, y acerca de la especulación sobre la cantidad de dinero que valía la pena que la Gran Bretaña gastara en su «captura».

Pues bien, ahora que Inglaterra ha ganado la guerra, ¿cuántas minas de oro ha capturado? En otras palabras, ¿cuántas acciones de las minas de oro posee el Gobierno británico? ¿Cuántas minas han sido transferidas de sus antiguos dueños al Gobierno británico como resultado de la victoria británica? ¿Cuánto tributo exige el Gobierno de Westminster como resultado de invertir doscientos cincuenta millones en la empresa?

El hecho es, por supuesto, que el Gobierno británico no posee ni un céntimo de la propiedad.

Las minas pertenecen a los accionistas y a nadie más, y en las condiciones del mundo moderno no le es posible a un Gobierno "confiscar" ni un solo dólar de dicha propiedad como resultado de una guerra de conquista.

Suponiendo que Alemania o cualquier otro conquistador impusiera un arancel del 50 por ciento a la producción de las minas. ¿Qué obtendría y

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