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nydus/The Great IllusionPublic
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Capítulo I. Exposición de los argumentos económicos a favor de la guerra

Se nos asegura que la nación sin poder político y militar se encuentra en una desventaja económica e industrial desesperada.9

Pues bien, la situación económica relativa de los pequeños Estados desmiente esta profunda filosofía. Se ve que no pasa de ser una erudita tontería cuando nos damos cuenta de que todo el poderío de Rusia o de Alemania no puede garantizar al ciudadano individual mejores condiciones económicas generales que las imperantes en los pequeños Estados.

Los ciudadanos de Suiza, Bélgica u Holanda, países sin "control", ni armada, ni bases, ni "peso en los consejos de Europa", ni el "prestigio de una gran potencia", están tan bien como los alemanes, y mucho mejor que los austriacos o los rusos.

Por tanto, aun cuando pudiera argumentarse que la seguridad de los pequeños Estados se debe a los diversos tratados que garantizan su neutralidad, no puede sostenerse que dichos tratados les otorguen el poder político, el «control» y el «peso en los consejos de las naciones» que el almirante Mahan y los demás defensores de la política tradicional nos aseguran que son factores tan necesarios para la prosperidad nacional.

Quiero, con todo el énfasis posible, señalar los límites del argumento que intento hacer valer.

Ese argumento no es que los hechos recién citados demuestren que los armamentos o la ausencia de ellos sean el factor único ni siquiera determinante de la riqueza nacional. Sí demuestra que la seguridad de la riqueza se debe a otras cosas además de los armamentos; que la ausencia de poder político y militar no es, por un lado, ningún obstáculo para la prosperidad ni, por el otro, ninguna garantía de esta; que el mero tamaño de la zona administrativa no guarda relación con la riqueza de quienes la habitan.

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