en Inglaterra, y que los gobiernos militares ya tienen bastante trabajo con intentar mantener a raya esas tendencias dentro de sus propias fronteras, como para asumir quijotescamente el mismo cometido en otros
Esta concepción del Estado como la encarnación política de una doctrina homogénea se debe en gran parte no solo a la distorsión producida por la falsa analogía, sino a la pervivencia de una terminología que ha quedado obsoleta; de hecho, todo este tema se encuentra viciado por esos dos factores.
El Estado en la antigüedad era mucho más una personalidad de lo que es hoy en día, y son principalmente las tendencias bastante modernas las que han roto su homogeneidad doctrinal; dicha ruptura tiene consecuencias de la máxima importancia en relación con la combatividad internacional. El asunto merece un examen detenido.
El profesor William McDougal, en su fascinante obra "An Introduction to Social Psychology", dice en el capítulo sobre el instinto de combatividad: