proporción. El comercio inglés ocupa el primer lugar en importancia, relativamente, con las grandes naciones —los Estados Unidos, Francia, Alemania, Argentina, América del Sur en general—; después, con las Colonias blancas; luego, con el Oriente organizado; y por último, y en muy pequeña medida, con los países involucrados en esta disputa por la puerta abierta: territorios en los que el comercio es realmente tan insignificante que apenas da para sufragar la construcción y el mantenimiento de una docena de acorazados.
Cuando el hombre de la calle, o, a decir verdad, el experto periodístico, habla de diplomacia comercial, su aritmética parece desvanecerse. Hace algunos años, la cuestión de la posición relativa de las tres Potencias en Samoa inquietó las mentes de estos sabelotodos, quienes se pusieron terriblemente belicosos tanto en Inglaterra como en Estados Unidos. Sin embargo, el comercio de toda la isla no vale el de un oscuro pueblo de Massachusetts, y la idea de que los presupuestos navales deban