la fuerza fracasa en su objetivo.
Quizá el rasgo más significativo de todos en la experiencia francesa sea este: que le ha tomado menos de veinte años al viejo sistema colonial, incluso en el caso de colonias pequeñas y relativamente impotentes, venirse abajo por completo. ¿Cuánto tiempo sería capaz una potencia como Alemania de imponer la vieja política de explotación a grandes y poderosas comunidades, cien veces mayores que las colonias francesas, aun suponiendo que alguna vez pudiera "conquistarlas"?33