el establecimiento y mantenimiento del orden; y, en la medida en que lograron ese objetivo, su papel fue útil.
¿Cómo afecta esta distinción al problema práctico que se está discutiendo? Fundamentalmente.
Alemania no tiene necesidad de mantener el orden en Inglaterra, ni Inglaterra en Alemania, y la lucha latente, por tanto, entre estos dos países es fútil. No es el resultado de ninguna necesidad inherente de ninguno de los dos pueblos; es meramente el resultado de esa lamentable confusión que domina hoy la política de Estado, y está destinada, tan pronto como esa confusión se disipe, a llegar a su fin.
Donde la condición de un territorio es tal que la cooperación social y económica de otros países con él resulta imposible, podemos esperar la intervención de la fuerza militar, no como resultado de la «ilusión anexionista», sino como producto de fuerzas sociales reales que empujan al mantenimiento del orden. Esa es la historia de Inglaterra en Egipto, o, a decir verdad, en la India.