etc., toda la actitud mental de quienes tienen intereses en estas empresas ha cambiado. El jingo, el aventurero militar, el instigador de conflictos, son considerados por lo que realmente son: no como patriotas, sino como representantes de fuerzas sumamente nocivas y maléficas.
Esta verdad general tiene dos facetas: si una larga guerra aparta a un pueblo de la capacidad para la industria, a la larga la presión económica —es decir, las influencias que desvían