A Midnight Adventure
La investigación judicial tuvo lugar a la mañana siguiente. Fue extraordinariamente distinta de las investigaciones judiciales tal como las pintan las novelas sensacionalistas. Satisfizo incluso a George Lomax por su rígida supresión de todos los detalles interesantes. El superintendente Battle y el forense, trabajando juntos con el apoyo del jefe de policía, habían reducido los procedimientos al nivel más bajo de aburrimiento.
Inmediatamente después de la investigación judicial, Anthony se marchó sin hacer ruido.
Su marcha fue el único punto brillante del día para Bill Eversleigh. George Lomax, obsesionado con el temor de que se filtrara algo perjudicial para su Departamento, había resultado sumamente insoportable. La señorita Oscar y Bill habían estado a su entera disposición. Todo lo útil e interesante lo había hecho la señorita Oscar. El papel de Bill había consistido en ir y venir con innumerables recados, descifrar telegramas y escuchar durante horas a George repetirse a sí mismo.
Era un joven completamente agotado el que se retiró a la cama el sábado por la noche. Prácticamente no había tenido la oportunidad de hablar con Virginia en todo el día, debido a las exigencias de George, y se sentía herido y maltratado. Menos mal que aquel tipo de las Colonias se había marchado. De todos modos, había monopolizado demasiado la compañía de Virginia. Y, por supuesto, si George Lomax seguía haciendo el idiota de esta manera... Con la mente hirviendo de resentimiento, Bill se durmió. Y, en sueños, llegó el consuelo. Pues soñó con Virginia.