Luego volvió a asomarse por la ventana.
—¿Qué voy a hacer? —preguntó ella.
“Los detectives están al otro lado de la casa, fuera de la Sala del Consejo. Baja y sal por esta puerta lateral. Yo estaré allí. Tengo un coche esperando fuera, en la carretera.”
Virginia asintió. Rápidamente se cambió el vestido por uno de punto color ante, y se encasquetó un pequeño sombrero de cuero del mismo tono.
Entonces, sonriendo un poco, escribió una breve nota, se la dirigió a Bundle y la pinchó en elfiletero.
Bajó silenciosamente las escaleras y descorrió los cerrojos de la puerta lateral.
Se detuvo un solo momento y luego, con un ligero y valeroso sacudida de cabeza, el mismo movimiento de cabeza con el que sus antepasados habían entrado en combate en las Cruzadas, atravesó el umbral.