—¿Has encontrado el Signo Amarillo?
Estaba furioso. ¿Qué quería decir con eso?
Luego, lanzado una maldición contra él y los suyos, me volví de lado y me dormí, pero cuando desperté más tarde tenía un aspecto pálido y demacrado, pues había tenido el sueño de la noche anterior, y aquello me turbaba más de lo que me atrevía a admitir.
Me vestí y bajé a mi estudio. Tessie estaba sentada junto a la ventana, pero al entrar yo, se levantó y me rodeó el cuello con ambos brazos para darme un beso inocente. Se veía tan dulce y delicada que la besé de nuevo y luego me senté ante el caballete.
—¡Hola! ¿Dónde está el estudio que empecé ayer? —pregunté.
Tessie parecía turbada, pero no contestó. Comencé a rebuscar entre los