menos, cuál es su
Cuando Margarita hubo terminado de cantar la balada del rey de Tule, fue aclamada ruidosamente y de nuevo al llegar al final de la canción de las joyas:
“¡Ah, qué gozo sin igual lucir estas joyas de brillo tal! …”
A partir de entonces, segura de sí misma, segura de sus amigos en la casa, segura de su voz y de su éxito, sin temerle a nada, Carlotta se lanzó a su papel sin el freno del pudor. … Ya no era Margarita, era Carmen. Fue aún más aplaudida; y su debut en el Fausto parecía a punto de reportarle un nuevo éxito, cuando de pronto… ocurrió algo terrible.
Fausto se había hincado sobre una rodilla:
“Déjame contemplar la forma que abajo yace, Mientras desde aquel éter azul ¡Mira cómo la estrella de la tarde, brillante y tierna, se demora sobre mí, Para amar también tu belleza!”
Y Margarita respondió:
«¡Oh, qué extraño! ¡Como un hechizo me ata la tarde! Y un profundo y lánguido encanto siento, sin alarma, que con su melodía me envuelve y subyuga todo mi corazón».
En ese momento, en ese idéntico momento, ocurrió lo terrible. … Carlotta croó como un sapo:
“¡Co-ack!”
Había consternación en el rostro de Carlotta y consternación en los rostros de todo el público. Los dos directores en su palco no pudieron reprimir una exclamación de horror. Todo el mundo