había recibido a modo de compensación por su extraordinaria fealdad, para saquear a sus semejantes. El motivo por el cual devolvió los cuarenta mil francos, por propia voluntad, fue que ya no los necesitaba. Había renunciado a su matrimonio con Christine Daaé. Había renunciado a todo lo que está por encima de la superficie de la tierra.
Según el relato del persa, Erik nació en una pequeña ciudad no muy lejos de Ruán. Era hijo de un maestro albañil. Se fugó a una edad temprana de la casa de su padre, donde su fealdad era motivo de horror y terror para sus progenitores.
Durante un tiempo, frecuentó las ferias, donde un feriante lo exhibía como el «cadáver viviente». Parece que recorrió toda Europa, de feria en feria, y que completó su extraña educación como artista y mago en la misma fuente del arte y la magia, entre los gitanos.