lágrimas reales, pesadas como las que derraman los niños celosos, lágrimas que lloraban un dolor que no tenía nada de imaginario, sino que es común a todos los enamorados de la tierra y que él expresó en voz alta:
—¿Quién es este Erik? —dijo.
lágrimas reales, pesadas como las que derraman los niños celosos, lágrimas que lloraban un dolor que no tenía nada de imaginario, sino que es común a todos los enamorados de la tierra y que él expresó en voz alta:
—¿Quién es este Erik? —dijo.