Comienzan las torturas
Continuación de la narración del persa
La voz repitió enfadada:
«¿Qué has hecho con mi bolso? ¡Así que era para robarme el bolso por lo que me pediste que te soltara!»
Oímos pasos apresurados, a Christine corriendo de regreso a la sala Luis Felipe, como si fuera a buscar refugio al otro lado de nuestro muro.
—¿De qué huye? —preguntó la voz furiosa, que la había estado siguiendo—. Devuélvame mi bolso, ¿quiere? ¿No sabe acaso que es el bolso de la vida y de la muerte?
—Escúchame, Erik —suspiró la muchacha—. Ya que está decidido que vamos a vivir juntos… ¿qué más te da?
—Sabes que solo tiene dos teclas —dijo el monstruo—. ¿Qué quieres hacer?
“Quiero ver esta habitación que nunca he visto y que siempre me has ocultado. […] ¡Es curiosidad de mujer!”, dijo, en un tono que intentó hacer juguetón.