¿El escorpión o la langosta: cuál?
Conclusión de la narración del persa
El descubrimiento nos sumió en un estado de alarma que nos hizo olvidar todos nuestros sufrimientos pasados y presentes. Ahora sabíamos todo lo que el monstruo había querido transmitir cuando le dijo a Christine Daaé:
“¡Sí o no! Si tu respuesta es no, ¡todo el mundo estará muerto y enterrado!”
Sí, ¡enterrado bajo las ruinas de la Ópera de París!
El monstruo le había dado hasta las once de la noche. Había elegido bien el momento. Había mucha gente, muchos «miembros de la raza humana», allí arriba, en el resplandeciente teatro. ¿Qué mejor séquito cabía esperar para su funeral? Descendería a la tumba escoltado por los hombros más blancos del mundo, engalanados con las joyas más ricas.
¡A las once de mañana por la noche!
Iba a volarnos a todos por los aires en plena función... ¡si Christine Daaé decía que no!
¡A las once de la noche de mañana! …