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nydus/The Secret GardenPublic
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I. No queda nadie

El joven cuyo nombre era Barney la miró con mucha tristeza. Mary incluso creyó verle parpadear como si quisiera ahuyentar las lágrimas.

—¡Pobre criatura! —dijo—. Ya no queda nadie que venga.

De esa manera extraña y repentina fue como Mary descubrió que no le quedaban ni padre ni madre; que habían muerto y se los habían llevado durante la noche, y que los pocos criados nativos que no habían muerto también se habían marchado de la casa tan rápido como pudieron escapar de ella, sin que ninguno de ellos recordara siquiera que existía una Missie Sahib.

Por eso el lugar estaba tan silencioso. Era verdad que no había nadie en el bungaló más que ella y la pequeña serpiente que se deslizaba furtiva.

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