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nydus/The Secret GardenPublic
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XIV. Un joven rajá

—Cuéntame algo más de él —dijo él.

—Él lo sabe todo sobre los huevos y los nidos —continuó Mary—. Y sabe dónde viven los zorros, los tejones y las nutrias. Los guarda en secreto para que otros muchachos no encuentren sus madrigueras y los asusten. Sabe todo lo que crece o vive en el páramo.

—¿Le gusta el páramo? —dijo Colin—. ¿Cómo puede gustarle si es un lugar tan grande, desierto y sombrío?

—Es el lugar más hermoso —protestó Mary—. Millones de cosas preciosas crecen en él y hay millones de criaturitas muy ocupadas construyendo nidos y haciendo agujeros y madrigueras y piando, cantando o chillando las unas a las otras. Están tan ocupadas y se divierten tanto bajo la tierra, en los árboles o entre el brezo. Es su mundo.

—¿Cómo sabes todo eso? —dijo Colin, apoyándose en un codo para mirarla.

—Yo nunca he estado allí ni una sola vez, la verdad —dijo Mary acordándose de repente—. Solo pasé por allí en coche en la oscuridad. Me pareció horrible. Martha me habló de él primero y luego Dickon. Cuando Dickon habla de él, sientes como si vieras las cosas y las oyeras, y como si estuvieras de pie entre el brezo con el sol brillando y el toxo oliendo a miel, y todo lleno de abejas y mariposas.

—Uno nunca ve nada si está enfermo —dijo Colin con inquietud. Parecía una persona que escucha un sonido nuevo en la distancia y se pregunta qué será.

—No puedes si te quedas en una habitación —dijo Mary.

—No pude ir al páramo —dijo en un tono resentido.

Mary guardó silencio durante un minuto y luego dijo algo audaz.

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