Quiero verla reír así todo el tiempo. Pienso que tal vez debió de ser una especie de persona Mágica».
—Ahora te pareces tanto a ella —dijo Mary—, que a veces creo que tal vez seas su fantasma convertido en muchacho.
Esa idea pareció impresionar a Colin. Lo pensó un momento y luego le respondió lentamente.
—Si yo fuera su fantasma, mi padre me tendría cariño —dijo.
—¿Quieres que te tenga cariño? —inquirió Mary.
“Antes lo aborrecía porque no me tenía mucho afecto. Si llega a tomarme cariño, creo que le hablaría de la Magia. Quizás eso lo pusiera más alegre”.