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nydus/The Secret GardenPublic
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XVII. Un berrinche

—Iré... saldré contigo, Mary —dijo—. No odiaré el aire fresco si podemos encontrar... Recordó justo a tiempo para evitar decir «si podemos encontrar el jardín secreto» y terminó: —Me gustará salir contigo si Dickon viene y empuja mi silla. Tengo tantas ganas de ver a Dickon, al zorro y a la corneja.

La enfermera volvió a hacer la cama revuelta, sacudió y acomodó las almohadas. Luego le preparó a Colin una taza de caldo de carne y le dio otra a Mary, a quien en verdad le sentó muy bien después de su emoción.

La señora Medlock y Martha se escurrieron alegremente, y después de que todo quedó pulcro, tranquilo y en orden, la enfermera dio la impresión de que también se escurriría con mucho gusto. Era una joven sana que se resentía de que le robaran el sueño y bostezaba con total descaro mientras miraba a Mary, quien había arrimado su gran escabel a la cama con dosel y le sostenía la mano a Colin.

—Tienes que volver y dormir lo que te falta —dijo ella—. Se quedará dormido al rato, si no está demasiado alterado. Luego me acostaré yo misma en el cuarto de al lado.

—¿Quieres que te cante esa canción que aprendí de mi Ayah? —le susurró Mary a Colin.

Su mano tiró suavemente de la de ella y él volvió hacia ella sus ojos cansados con aire suplicante.

—¡Oh, sí! —respondió él—. Es una canción muy dulce. Me quedaré dormido en un minuto.

—Yo lo haré dormir —le dijo Mary a la enfermera que bostezaba—. Puede irse si quiere.

—Bueno —dijo la enfermera, con un amago de reticencia—. Si no se duerme en media hora, debe llamarme.

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