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nydus/The Secret GardenPublic
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XXI. Ben Weatherstaff

volcar en sus rabietas se precipitó a través de él ahora de un modo nuevo. Jamás se le había acusado de tener las piernas torcidas —ni siquiera en susurros— y la creencia tan perfecta y simple en su existencia que revelaba la voz de Ben Weatherstaff era más de lo que la carne y la sangre de un rajá podían soportar. Su ira y su orgullo ofendido le hicieron olvidarse de todo salvo de aquel único instante y lo llenaron de un poder que jamás había conocido antes, una fuerza casi antinatural.

“¡Ven aquí!”, le gritó a Dickon, y de verdad empezó a arrancar las mantas de sus extremidades inferiores y a deshacerse de ellas.

“¡Ven aquí! ¡Ven aquí! ¡Ahora mismo!”

Dickon estuvo a su lado en un segundo.

Mary reprimió el aliento con un breve jadeo y sintió que se ponía pálida.

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