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nydus/The Secret GardenPublic
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XV. Construcción de nidos

Seis meses atrás, la señora Mary no se habría percatado de cómo despertaba el mundo, pero ahora no se perdía nada.

Cuando llegó al lugar donde la puerta se ocultaba bajo la hiedra, se sobresaltó al oír un sonido extraño y fuerte.

Era el cras-cras de un cuervo, que provenía de lo alto del muro, y cuando ella levantó la vista, allí estaba posado un gran pájaro de plumas lustrosas y negro azulado, que la miraba desde arriba con cara de ser muy sabio en verdad.

Nunca antes había visto un cuervo tan de cerca y eso la puso un poco nerviosa, pero al momento siguiente él extendió las alas y se alejó batiéndolas a través del jardín. Ella esperaba que no fuera a quedarse dentro y empujó la puerta preguntándose si lo haría.

Cuando entró por completo en el jardín, vio que probablemente sí tenía la intención de quedarse, porque se había posado en un manzano enano, y bajo el manzano yacía un pequeño animal rojizo de cola tupida; ambos estaban observando el cuerpo encorvado y la cabeza de color rojo oxidado de Dickon, quien estaba arrodillado sobre el césped trabajando duro.

Mary cruzó el césped volando hacia él.

—¡Oh, Dickon! ¡Dickon! —exclamó—. ¡Cómo has podido llegar tan temprano! ¡Cómo has podido! ¡El sol apenas acaba de levantarse!

Se levantó él mismo, riendo y radiante, y despeinado; con los ojos como un pedazo de cielo.

—¡Eh! —dijo—. Me levanté mucho antes que él. ¡Cómo iba a quedarme en la cama! El mundo ha vuelto a nacer en todo su esplendor esta mañanita, vaya que sí. Y está trabajando, y zumbando, y escarbando, y silbando, y haciendo nidos, y exhalando aromas, hasta que uno tiene que

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