—Dios nos bendiga a todos, ya veo que tienes que hacer bastantes actuaciones —dijo Susan Sowerby—. Pero no vas a tener que seguir así por mucho más tiempo. El señor Craven va a volver a casa.
—¿Crees que lo hará? —preguntó Colin—. ¿Por qué?
Susan Sowerby soltó una suave risita.
—Supongo que poco menos que se te rompería el corazón si se entera antes de que se lo digas a tu manera —dijo—. Te has pasado noches en vela planeándolo.
—No soportaría que nadie más se lo dijera —dijo Colin—. Pienso en diferentes maneras todos los días. Ahora creo que solo quiero entrar corriendo a su habitación.
—Ese sería un buen comienzo para él —dijo Susan Sowerby—. ¡Me gustaría ver su cara, muchacho. ¡Vaya que sí! Tiene que volver... eso seguro que tiene que hacerlo.
Una de las cosas de las que hablaron fue de la visita que harían a su cabaña. Lo planearon