“Yo soy Colin”
Mary se llevó la fotografía a la casa cuando fue a cenar y se la mostró a Martha.
—¡Ea! —dijo Marta con gran orgullo—. Nunca supe que nuestro Dickon fuera tan listo como eso. Eso de ahí es el dibujo de un malvís en su nido, tal cual y más natural aún.
Entonces Mary supo que Dickon había querido que el dibujo fuera un mensaje. Había querido que estuviera segura de que él guardaría su secreto.
Su jardín era su nido y ella era como un zorzal charlo.
¡Ay, cómo le gustaba a ella ese muchacho tan raro y sencillo!
Ella esperaba que él volviera al día siguiente y se durmió con la ilusión de que llegara la mañana.
Pero nunca se sabe qué va a hacer el tiempo en Yorkshire, particularmente en primavera.
Se despertó en plena noche por el sonido de la lluvia golpeando con pesadas gotas contra su ventana. Caía a raudales y el viento «aullaba» («wuthering») alrededor de las esquinas y en las chimeneas de la enorme y antigua casa.
Mary se incorporó en la cama y se sintió desgraciada y enfadada.
—La lluvia es tan contraria como yo lo fui nunca —dijo ella—. Vino porque sabía que no la quería.