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nydus/The Secret GardenPublic
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XX

bastante fuerza. A pesar de la advertencia de la señora Medlock, el señor Roach estuvo a punto de perder la dignidad y dar un salto hacia atrás.

El joven Rajá no estaba ni en la cama ni en su sofá. Estaba sentado en un sillón y un corderito se hallaba de pie junto a él, moviendo la cola al estilo de los corderos que se alimentan, mientras Dickon estaba arrodillado dándole leche con su biberón.

Una ardilla estaba posada en la espalda encorvada de Dickon, mordisqueando atentamente una nuez. La pequeña niña de la India estaba sentada en un gran reposapiés mirando la escena.

—Aquí está el señor Roach, amo Colin —dijo la señora Medlock.

El joven rajá se dio la vuelta y examinó de arriba a abajo a su servidor —o al menos eso fue lo que sintió el jefe de jardineros—.

—Ah, tú eres Roach, ¿verdad? —dijo—. Te mandé llamar para darte unas órdenes muy importantes.

—Muy bien, señor —respondió Roach, preguntándose si iba a recibir instrucciones de talar todos los robles del parque o de transformar los huertos en jardines acuáticos.

—Voy a salir en mi silla esta tarde —dijo Colin—. Si el aire fresco me sienta bien, es posible que salga todos los días. Cuando vaya, ninguno de los jardineros debe estar cerca del Paseo Largo junto a los muros del jardín. Nadie debe estar allí. Saldré sobre las dos y todo el mundo debe mantenerse alejado hasta que avise de que pueden volver a su trabajo.

—Muy bien, señor —respondió el señor Roach, muy aliviado al saber que los robles podían quedarse y que los huertos estaban a salvo.

—Mary —dijo Colin, volviéndose hacia ella—, ¿cómo es eso que dices en India cuando has terminado de hablar y quieres que la gente se vaya?

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