Martha
Cuando abrió los ojos por la mañana fue porque una joven criada había entrado en su habitación para encender el fuego y estaba arrodillada sobre la alfombra de la chimenea sacando las cenizas ruidosamente. Mary se quedó tendida observándola durante unos momentos y luego empezó a mirar alrededor de la habitación. Jamás había visto un cuarto parecido y le pareció curioso y lúgubre. Las paredes estaban cubiertas de tapices con una escena de bosque bordada en ellos. Había gente vestida de forma extravagante bajo los árboles y a lo lejos se vislumbraban las torres de un castillo. Había cazadores, caballos, perros y damas. Mary sentía como si estuviera en el bosque con ellos. Desde una ventana profunda podía ver una gran extensión de terreno ascendente que parecía no tener árboles