considerться aquí el movimiento de los cuerpos que tienden a cualesquiera centros por fuerzas y se apoyan en planos excéntricos. Suponemos además que los planos son pulidísimos y absolutamente resbaladizos para que no retarden a los cuerpos. Más aún, en estas demostraciones, en vez de los planos sobre los cuales yacen los cuerpos y a los cuales tocan al yacer, usurpamos planos paralelos a estos, en los cuales se mueven los centros de los cuerpos y describen las órbitas al moverse. Y con la misma ley determinamos en seguida los movimientos de los cuerpos efectuados en superficies curvas.
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