cantidades que decrecen sin límite siempre se aproximan, y a los cuales pueden alcanzar más de cerca que por cualquier diferencia dada, pero nunca sobrepasarlos ni alcanzarlos antes de que las cantidades disminuyan hasta el infinito. La cosa se entenderá más claramente en las magnitudes infinitamente grandes. Si dos cantidades cuya diferencia es dada se aumentan hasta el infinito, se dará la última razón de estas, a saber, la razón de igualdad, ni sin embargo por ello se darán las cantidades últimas o máximas de las cuales aquella es la razón. Por tanto, en lo que sigue, si alguna vez, atendiendo a la fácil imaginación de las cosas, dijere cantidades mínimas, o evanescentes, o últimas, guárdate de entender cantidades determinadas por su magnitud, sino piensa siempre en cantidades que deben ser disminuidas sin límite.
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