Corol. 2. Se equivocan, por tanto, los que creen que la resistencia de los proyectiles disminuye hasta el infinito mediante la división infinita de las partes del Fluido. Si el fluido es muy espeso, la resistencia disminuirá un tanto mediante la división de sus partes. Mas después de haber adquirido un grado competente de fluidez (tal como acaso es la fluidez del aire, del agua o del azogue), la resistencia en la superficie anterior del sólido, mediante una ulterior división de las partes, no disminuirá mucho. Pues nunca será menor que el límite que asignamos en el corolario superior.
Corol. 3. Los medios, por tanto, en los cuales los cuerpos proyectiles avanzan largamente sin una disminución sensible del movimiento, no solo son fluidos sutilísimos, sino también mucho más raros que los mismos cuerpos que se mueven en ellos: a no ser que acaso alguien diga que todo medio fluidísimo, al hacerse un impetuoso impulso perpetuo en la parte posterior del proyectil, promueve su movimiento tanto cuanto lo impide y resiste en la parte anterior. Y ciertamente es verosímil que una parte de aquel movimiento, que el proyectil imprime en el medio, sea devuelta al cuerpo por detrás a causa del medio llevado circularmente. Pues también, habiéndose hecho ciertos experimentos, hallé que en los fluidos bastante comprimidos una parte es devuelta. Page