Pues después, en el descenso de las cabezas hacia el Sol, las colas nuevas, más bien breves, deberán propagarse desde las cabezas con lento movimiento, y luego, en los perihelios de aquellos cometas que descienden hasta la atmósfera del Sol, aumentar inmensamente. Pues el vapor en aquellos espacios libérrimos perpetuamente se rarifica y dilata. Por cuya razón sucede que toda cola sea más ancha en su extremidad superior que cerca de la cabeza del cometa. Y por dicha rarefacción parece conforme a razón que el vapor perpetuamente dilatado se difunda y disperse al fin por los cielos universos, y después poco a poco sea atraído hacia los planetas por su gravedad y se mezcle con sus atmósferas. Pues así como los mares se requieren enteramente para la constitución de esta Tierra, y ello para que de ellos, por el calor del Sol, se exciten vapores bastante copiosos que, o bien coaligados en nubes caigan en lluvias yrieguen y nutran toda la tierra para la procreación de los vegetales, o bien condensados en las frígidas cumbres de los montes (como algunos filosofan con razón) discurran hacia las fuentes y los ríos: así los cometas parecen requerirse para la conservación de los mares y humores en los planetas; de cuyas exhalaciones y vapores condensados todo lo que del líquido se consume por la vegetación y la putrefacción y se convierte en tierra árida, pueda continuamente suplirse y reponerse. Pues todos los vegetales crecen por completo a partir de los líquidos, luego en gran parte se van hacia la tierra árida por la putrefacción, y el limo cae perpetuamente de los líquidos putrefactos. De aquí que la mole de la Tierra árida aumente día a día, y los líquidos, a no ser que tomaran aumento de otra parte, debieran decrecer perpetuamente y al fin escasear. Además, sospecho que aquel espíritu, que es la parte mínima de nuestro aire, pero la más sutil y excelente, y se requiere para la vida de todas las cosas, procede principalmente de los cometas.
Atmosphæræ Cometarum in descensu eorum in Solem excurrendo in caudas diminuuntur, & (ea certe in parte quæ Solem Page 507 respicit) angustiores redduntur: & vicissim in recessu eorum à Sole, ubi jam minus excurrunt in caudas, ampliantur; si modò Phænomena eorum Hevelius recte notavit.
Minimæ autem apparent ubi capita jam modo ad Solem calefacta in caudas maximas & fulgentissimas abiere, & nuclei fumo forsan crassiore & nigriore in Atmosphærarum partibus infimis circundantur. Nam fumus omnis ingenti calore excitatus crassior & nigrior esse solet.
Sic caput Cometæ de quo egimus, in æqualibus à Sole ac Terrâ distantiis, obscurius apparuit post perihelium suum quam antea. Mense enim Decem. cum stellis tertiæ magnitudinis conferri solebat, at Mense Novem. cum stellis primæ & secundæ. Et qui utrumq; viderant, majorem describunt Cometam priorem.
Nam Juveni cuidam Cantabrigiensi Novem. 19. Cometa hicce luce sua quantumvis plumbea & obtusa æquabat Spicam Virginis, & clarius micabat quàm postea. Et D. Storer literis quæ in manus nostras incidêre, scripsit caput ejus Mense Decembri, ubi caudam maximam & fulgentissimam emittebat, parvum esse & magnitudine visibili longe cedere Cometæ qui Mense Novembri ante Solis ortum apparuerat.
Cujus rei rationem esse conjectabatur quod materia capitis sub initio copiosior esset & paulatim consumeretur.
A lo mismo parece apuntar el hecho de que las cabezas de otros cometas, que emitieron colas larguísimas y fulgurantísimas, se describan como suboscuras y pequeñas. Pues el año 1668, el 5 de marzo, estilo nuevo, a las