Se discute si la idea del equilibrio de poder se debe enteramente a la política moderna, o si solo se ha inventado la frase en estas últimas épocas.
Es cierto que Jenofonte, en su Ciropedia, presenta la combinación de las potencias asiáticas como surgida de los celos ante la fuerza creciente de medos y persas; y aunque se suponga que dicha elegante composición es por completo una obra de ficción, este sentimiento, atribuido por el autor a los príncipes orientales, es al menos una prueba de las nociones predominantes de la antigüedad.
En toda la política de Grecia, la inquietud respecto al equilibrio de poder resulta de la mayor evidencia, y nos la señalan expresamente incluso los historiadores antiguos.
- Tucídides presenta la liga que se formó contra Atenas, y que dio lugar a la guerra del Peloponeso, como debida enteramente a este principio.
- Y tras la decadencia de Atenas, cuando los tebanos y los lacedemonios se disputaban la soberanía, vemos que los atenienses (así como muchas otras repúblicas) se inclinaron siempre del lado de la balanza más ligera y procuraron preservar el equilibrio.
- Apoyaron a Tebas contra Esparta hasta la gran victoria obtenida por Epaminondas en Leuctra, tras la cual se pasaron inmediatamente a los vencidos, por generosidad según pretendían, pero en realidad por sus celos hacia los vencedores.
Quien lea la oración de Demóstenes en favor de los megalopolitanos podrá ver los refinamientos más extremos sobre este principio que jamás