Isócrates también insinúa que los esclavos de los griegos eran en general, o muy comúnmente, bárbaros. Aristóteles, en su Política, supone claramente que un esclavo es siempre un extranjero. Los antiguos escritores cómicos representaban a los esclavos hablando una lengua bárbara. Esto era una imitación de la naturaleza.
Es bien sabido que Demóstenes, en su minoría de edad, había sido defraudado de una gran fortuna por sus tutores, y que después recuperó, mediante un proceso judicial, el valor de su patrimonio. Sus discursos sobre aquella ocasión aún se conservan y contienen un detalle muy exacto de todo el caudal dejado por su padre, en dinero, mercancías, casas y esclavos, junto con el valor de cada partida. Entre los demás había 52 esclavos artesanos, a saber: 32 fabricantes de espadas y 20 ebanistas,49 todos varones; ni una palabra sobre esposas, hijos o familia, lo cual {p118} ciertamente habrían tenido de haber sido costumbre común en Atenas procrear con los esclavos, y el valor del conjunto habría dependido en gran medida de esa circunstancia. Ni siquiera se menciona a ninguna esclava, salvo algunas criadas que pertenecían a su madre. Este argumento tiene gran fuerza, si no es del todo decisivo.
Consider this passage of Plutarch, speaking of the elder Cato:—“He had a great number of slaves, whom he took care to buy at the sales of prisoners of war; and he chose them young, that they might easily be accustomed to any diet or manner of life, and be instructed in any business or labour, as men teach anything to young dogs or horses. And esteeming love the chief source of all disorders, he allowed the male slaves to have a commerce with the female in his family, upon paying a certain sum for this privilege; but he strictly forbade all intrigues out of his family.” Are there any symptoms in this narration of that care which is supposed in the ancients, of the marriage and propagation of their slaves?