lugares abundan ahora en viñedos y plantaciones de olivos que antiguamente, debido al rigor del clima, no podían dar ninguna de estas producciones». Semejante cambio, de ser real, se admitirá como un signo evidente del mejor cultivo y poblamiento de los países antes de la época de Saserna;92 y si este continúa hasta los tiempos actuales, es una {p165} prueba de que dichas ventajas han ido en aumento constante en esta parte del mundo.
Dirigimos ahora nuestra mirada hacia todos los países que fueron escenario de la historia antigua y moderna, y comparemos su situación pasada y presente. Quizá no encontremos motivos tan fundados para la queja sobre la actual vacuidad y despoblación del mundo.
Egipto es representado por Maillet, a quien debemos la mejor descripción de este, como sumamente poblado, aunque él calcula que el número de sus habitantes ha disminuido. Siria y el Asia Menor, así como la costa de Berbería, debo admitir que se encuentran muy desiertas en comparación con su estado antiguo.
La despoblación de Grecia también es muy evidente. Pero si el país ahora llamado Turquía en Europa puede no contener, en general, tantos habitantes como durante el periodo de florecimiento de Grecia, es algo que puede resultar un tanto dudoso. Por entonces, los tracios parecen haber vivido como los tártaros en la actualidad, del pillaje y el saqueo; los getas eran aún más incivilizados, y los ilirios no eran mejores. Estos ocupan nueve décimas partes de dicho país y, aunque el gobierno de los turcos no sea muy favorable a la industria y a la procreación, preserva al menos la paz y el orden entre los habitantes, y es preferible a aquella condición bárbara e inestable en la que vivían antaño.
Polonia y Moscovia en Europa no son populosas, pero sin duda lo son mucho más que la antigua Sarmacia y Escitia, donde jamás se oyó hablar de agricultura ni labranza, y el pastoreo era el único arte con el que se