supersticiosas y descabelladas similares, y parece haber sido compuesto principalmente en rivalidad con Platón, en particular su último libro, De Republica.
Y aquí no puedo menos que observar que monseúer Fontenelle, un escritor eminente por su franqueza, parece haberse apartado un poco de su carácter habitual cuando se esfuerza en echarle una burla a Plutarco a causa de pasajes que han de encontrarse en este diálogo acerca de los oráculos.
Las absurdidades aquí puestas en las bocas de los diversos personajes no deben atribuirse a Plutarco. Él hace que se refuten los unos a los otros, y en general parece tener la intención de ridiculizar aquellas mismas opiniones por cuyo mantenimiento Fontenelle querría ridiculizarlo a él. (Véase Histoire des Oracles).