un poco más y un poco más a la suma exigida, que estos impuestos tienden a volverse del todo opresivos e intolerables. Por otra {p82} parte, un arancel sobre las mercancías se frena a sí mismo, y un príncipe pronto descubrirá que un aumento del tributo no es un aumento de sus ingresos. No es fácil, por tanto, que un pueblo sea arruinado por completo mediante tales impuestos.
Los historiadores nos informan de que una de las principales causas de la destrucción del estado romano fue la alteración que Constantino introdujo en las finanzas, al sustituir por un impuesto personal universal casi todos los diezmos, aranceles e impuestos indirectos que antiguamente componían los ingresos del imperio.
El pueblo de todas las provincias estaba tan exprimido y oprimido por los publicanos que se alegraba de refugiarse bajo las armas conquistadoras de los bárbaros, cuyo dominio, como tenían menos necesidades y menos artificio, resultaba preferible a la refinada tiranía de los romanos.