Para llevar el asunto más lejos, podemos observar que es imposible que los hombres lleguen siquiera a matarse unos a otros sin estatutos y máximas, y una idea de la justicia y del honor.
La guerra tiene sus leyes así como la paz, y aun esa clase lúdica de guerra que se lleva a cabo entre luchadores, boxeadores, esgrimidores de bastón y gladiadores está regulada por principios fijos.
El interés común y la utilidad engendran infaliblemente una norma de lo justo y lo injusto entre las partes interesadas.