La prodigalidad no debe confundirse con el refinamiento en las artes. Incluso parece que ese vicio es mucho menos frecuente en las épocas cultas.
- La industria y el lucro engendran la frugalidad entre las clases bajas y medias, y en todas las profesiones activas.
A los hombres de alta alcurnia, en verdad, puede pretenderse que los atraen más los placeres, los cuales se vuelven más frecuentes. Pero la ociosidad es la gran fuente de la prodigalidad en todo tiempo, y hay placeres y vanidades en cada época que atraen por igual a los hombres cuando no están familiarizados con mejores goces.
Sin mencionar que el alto interés pagado en los tiempos rudos consume rápidamente las fortunas de la nobleza terrateniente y multiplica sus necesidades.
Creí necesario este razonamiento para arrojar algo de luz sobre una cuestión filosófica que ha sido muy debatida en Gran Bretaña. La llamo cuestión filosófica, y no política; pues cualesquiera que puedan ser las consecuencias de una transformación tan milagrosa de