particulares reciben una mayor seguridad en la posesión de su comercio y sus riquezas gracias al poder del público, el público se vuelve poderoso en proporción a las riquezas y al extenso comercio de los particulares. Esta máxima es cierta en general, aunque no puedo dejar de pensar que posiblemente admita algunas excepciones y que a menudo la establecemos con demasiadas pocas reservas y limitaciones. Puede haber algunas circunstancias en las que el comercio, las riquezas y el lujo de los individuos, en vez de añadir fuerza al público, sirvan únicamente para mermar sus ejércitos y disminuir su autoridad entre las naciones vecinas. El hombre es un ser muy variable y susceptible a muchas opiniones, principios y reglas de conducta diferentes. Lo que puede ser verdad mientras se adhiere a una forma de pensar resultará falso cuando haya adoptado un conjunto opuesto de costumbres y opiniones.
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Del Comercio.
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