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nydus/Hume's Political DiscoursesPublic
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DE LA COALICIÓN DE PARTIDOS.

No tienen fin estas pretensiones sediciosas y arrogantes. Ahora se ataca abiertamente el poder de la corona; la nobleza también se encuentra en un peligro visible; la pequeña nobleza no tardará en seguirle; los líderes populares, que entonces {p202} asumirán el nombre de nobleza, quedarán expuestos a continuación al peligro; y el pueblo mismo, habiéndose vuelto incapaz de gobernar la sociedad civil y sin estar sujeto a la restricción de ninguna autoridad, tendrá, en aras de la paz, que admitir, en lugar de a sus monarcas legítimos y clementes, a una sucesión de tiranos militares y despóticos.

Estas consecuencias son tanto más de temer, cuanto que el furor actual del pueblo, aunque disimulado bajo pretensiones de libertad civil, está en realidad incitado por el fanatismo de la religión, un principio el más ciego, testarudo e ingobernable por el que la naturaleza humana pueda jamás verse impulsada.

La ira popular es terrible, cualquiera que sea el motivo de que derive, pero ha de acarrear las más perniciosas consecuencias cuando surge de un principio que rechaza todo control por parte de la ley humana, la razón o la autoridad.

Éstos son los argumentos de los que cada partido puede valerse para justificar la conducta de sus predecesores durante aquella gran crisis. El acontecimiento ha demostrado que los razonamientos del partido popular estaban mejor fundados; mas tal vez, de acuerdo con las máximas establecidas de abogados y políticos, los puntos de vista de los realistas debían haber parecido de antemano más sólidos, más seguros y más legales. Pero esto es seguro: cuanto mayor moderación empleemos ahora al representar los acontecimientos pasados, más cerca estaremos de producir una plena coalición de los partidos y una aquiescencia total en nuestro actual y feliz establecimiento.

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