considera los números que poseíamos antes de la guerra de Decelia», una forma de hablar totalmente incompatible con la cifra mayor de
En noveno lugar, el censo total del Estado de Atenas era inferior a 6000 talentos; y aunque las cifras en los manuscritos antiguos a menudo levantan sospechas entre los críticos, esta es irreprochable, tanto porque Demóstenes, quien la proporciona, ofrece también los pormenores, lo cual le sirve de control, como porque Polibio asigna la misma cantidad y expone las razones de ello.
Ahora bien, el más vulgar de los esclavos podía rendir con su trabajo unóbolo al día, además de su propio mantenimiento, como aprendemos de Jenofonte, quien dice que el mayoral de Nicias pagaba a su amo dicha cantidad por los esclavos que empleaba en la extracción de minas. Si os tomáis la molestia de calcular un óbolo al día y los esclavos en 400 000, estimándolos solamente a cuatro años de compra, hallaréis que la suma supera los 12 000 talentos, aun descontando el gran número de días festivos que había en Atenas.
Además, muchos de los esclavos habrían tenido un valor mucho {p150} mayor debido a su oficio. Lo mínimo por lo que Demosthenes valora a cualquiera de los esclavos de su padre son dos minas por cabeza; y sobre este supuesto resulta un tanto difícil, lo confieso, conciliar aun el número de 40 000 esclavos con el censo de 6000 talentos.
En décimo lugar, Quíos es considerada por Tucídides como poseedora de más esclavos que cualquier otra ciudad griega, excepto Esparta. Esparta tenía entonces más que Atenas, en proporción al número de ciudadanos. Los espartanos eran 9000 en la ciudad y 30 000 en el campo. Los esclavos varones, por tanto, en edad adulta, debieron de ser más de 780 000; el total, más de 3 120 000, una cifra imposible de mantener en un país estrecho y estéril como Laconia, que no tenía comercio.