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nydus/Hume's Political DiscoursesPublic
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De la fe pública

Pero para no perder el tiempo en declamar contra una práctica que parece ruinosa más allá de la evidencia de cien demostraciones, resulta bastante evidente que las máximas antiguas son en este aspecto mucho más prudentes que las modernas; aun cuando estas últimas se hubiesen contenido dentro de algunos límites razonables y hubiesen mostrado siempre, en algún instante, la frugalidad necesaria en tiempos de paz como para liquidar las deudas contraídas en una guerra costosa.

¿Por qué ha de ser el caso tan sumamente diferente entre el público y un individuo como para hacernos {p85} establecer normas de conducta tan distintas para cada uno?

Si los fondos del primero son mayores, sus gastos necesarios son proporcionalmente más grandes; si sus recursos son más numerosos, no son infinitos; y como su estructura debe estar calculada para una duración mucho mayor que la fecha de una sola vida, o incluso de una familia, debería adoptar normas amplias, duraderas y generosas, acordes con la supuesta extensión de su existencia.

Confiar en el azar y en los recursos temporales es, en verdad, a lo que la necesidad de los asuntos humanos nos reduce con frecuencia, mas quien depende voluntariamente de tales recursos no tiene a la necesidad, sino a su propia insensatez, de qué culpar por sus desgracias cuando alguna de estas le sobreviene.

Si los abusos de los tesoros son peligrosos, ya sea por embarcar al Estado en empresas temerarias o por hacerle descuidar la disciplina militar confiando en sus riquezas, los abusos de las hipotecas [de deudas] son más seguros e inevitables: pobreza, impotencia y sujeción a potencias extranjeras.

Según la política moderna, la guerra va acompañada de todas las circunstancias destructivas: pérdida de hombres,

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