Estado. Se calcula que uno de cada nueve niños nacidos en París es enviado al hospital, aunque parece seguro, según el curso ordinario de los asuntos humanos, que ni siquiera es una centésima parte la de aquellos cuyos padres están totalmente incapacitados para criarlos y educarlos. * La infinita diferencia, en cuanto a salud, laboriosidad y moralidad, entre la educación en un hospital y la en una familia particular debería inducirnos a no hacer la entrada en un hospital demasiado fácil y atractiva. Matar al propio hijo es repugnante para la naturaleza y, por tanto, debe de ser bastante inusual; pero transferir el cuidado de este a otros resulta muy tentador para la indolencia natural de
Habiendo considerado la vida doméstica y las costumbres de los antiguos en comparación con las de los modernos, en donde en lo fundamental parecemos más bien superiores en lo que respecta al presente asunto, examinaremos ahora las costumbres e instituciones políticas de ambas épocas, y sopesaremos su influencia en el retraso o el fomento de la propagación del género humano.
Antes del crecimiento del poder romano, o más bien hasta su pleno establecimiento, casi todas las naciones que son escenario de la historia antigua estaban divididas en pequeños territorios o {p125} repúblicas menores, donde por supuesto reinaba una gran igualdad de fortuna, y el centro del gobierno estaba siempre muy cerca de sus fronteras.
Tal era la situación de los asuntos no solo en Grecia e Italia, sino también en España, la Galia, Alemania, África y gran parte del Asia Menor. Y hay que reconocer que ninguna institución podía ser más favorable para la propagación del género humano; pues aunque un hombre con una fortuna desmedida, al no poder consumir más que otro, deba compartirla con quienes le sirven y atienden, como su posesión es precaria, no tienen el mismo estímulo para el matrimonio que si cada uno poseyera una pequeña fortuna segura e independiente.