una gratificación insignificante para un solo hombre socorrería a los necesitados y daría satisfacción a cientos. {p25} El mismo cuidado y esfuerzo que producen un plato de guisantes en Navidad darían pan a toda una familia durante seis meses. Decir que, sin un lujo vicioso, el trabajo no se habría empleado en absoluto, equivale tan solo a decir que hay algún otro defecto en la naturaleza humana —como la indolencia, el egoísmo, la falta de atención hacia los demás— para el cual el lujo proporciona en cierta medida un remedio, del mismo modo que un veneno puede ser el antídoto de otro. Pero la virtud, como el alimento saludable, es mejor que los venenos, por muy corregidos que estén.
Supóngase el mismo número de hombres que hay actualmente en Britania, con el mismo suelo y clima: pregunto, ¿no es posible que sean más felices, mediante la manera de vida más perfecta que pueda imaginarse y mediante la mayor reforma que la Omnipotencia misma pudiera obrar en su temperamento y disposición? Afirmar que no pueden resulta evidentemente ridículo.