en los libros de un comerciante si, en lugar del método de notación arábigo, que requiere pocos caracteres, empleara el romano, que requiere muchos. Es más, la mayor cantidad de dinero, al igual que los caracteres romanos, resulta más bien inconveniente, y demanda mayor trabajo tanto para guardarla como para transportarla.
Pero a pesar de esta conclusión, que debe reconocerse como justa, es cierto que desde el descubrimiento de las minas en América la industria ha aumentado en todas las naciones de Europa, excepto en los poseedores de dichas minas; y esto puede atribuirse justamente, entre otras razones, al aumento del oro y de la plata.
Por consiguiente, hallamos que en todo reino en el que el {p31} dinero comienza a fluir en mayor abundancia que antes, todo adquiere un nuevo aspecto; el trabajo y la industria cobran vida, el comerciante se vuelve más emprendedor, el artesano más diligente y hábil, y hasta el granjero sigue su arado con mayor presteza y atención.
Esto no se explica fácilmente si consideramos tan solo la influencia que una mayor abundancia de moneda tiene en el reino mismo, al encarecer el precio de las mercancías y obligar a todos a pagar un mayor número de esas pequeñas piezas amarillas o blancas por todo lo que compran.
Y en cuanto al comercio exterior, resulta que una gran abundancia de dinero es más bien desventajosa, al elevar el precio de toda clase de trabajo.
Para dar cuenta, pues, de este fenómeno, debemos considerar que, aunque el alto precio de las mercancías sea una consecuencia necesaria del aumento del oro y la plata, no se sigue sin embargo inmediatamente de dicho aumento; sino que se requiere algún tiempo antes de que el dinero circule por todo el Estado y haga sentir sus efectos en todas las clases sociales.